Los
desafíos de la pedagogía cyberfeminista: un estudio de caso
Hablar de tecnologías y género
podría redundar en unos ejercicios esencialista que llevaría a considerar
determinadas características, supuestamente femeninos o masculinos, como
explicativas de las diferencias de uso y afición por las TIC.
La relación entre estos dos
factores tendería a obscurecer la idea de que la socialización en las
tecnologías en general,y a las que solemos identificar como nuevas en particular,
el hecho de que la mayoría de creadores de TIC sean sujetos educados en
masculino, lleva a que sus productos estén frecuentemente diseñados de manera androcéntrica:(Hace referencia a la
práctica, consciente o no, de otorgar a los VARONES o al punto de
vista MASCULINO una posición central en la propia visión del mundo,
de la cultura y de la historia)
La importancia de este enfoque se
hace aún más patente teniendo en cuenta que, según afirma uno de los pocos
estudios realizados en esta área, las mujeres han encontrado diferentes ventajas
en la formación profesional virtual. Entre ellas, las autoras identifican que
ésta proporcionaría una mayor realización personal y profesional, con un
reflejo directo en mejoras laborales y en cambios de estilos de vida.
Los cursos virtuales permiten e
incluso facilitan el diálogo y las conexiones complementando, por lo tanto, las
‘maneras de conocer’ de las mujeres, de hecho, muchas mujeres son conocedoras
conectadas que dan sentido a la realidad, al asociar los nuevos conocimientos
con las experiencias en el contexto de las relaciones
Cuando hablamos de tecnología
tendemos a imaginar algo frío, metálico, actual, distante y divergente de
cualquier emoción; en un análisis más profundo queda patente su relación con la
sociedad y la cultura. Un
descubrimiento importante es que si bien hay un menor uso de las TIC por parte
de las mujeres, este fenómeno parece ser inverso en relación a herramientas
tecnológicas cuya finalidad principal es mantener el contacto y relaciones de
manera inmediata, sin esfuerzo y de forma divertida con las amigas y amigos. Sin
embargo, no todas las investigaciones consideran el factor de género de la
misma manera. Por ejemplo, el estudio de las redes sociales y las comunidades
virtuales se ha hecho muy popular y los teóricos tienden a exaltar la libertad
de los sujetos en el momento de devenir miembros de las mismas.
En este sentido, las teorías y
prácticas feministas conllevarían una pedagogía que parte del reconocimiento
constante de las relaciones de poder existentes en la sociedad y, por
consiguiente, en todo proceso de enseñanza-aprendizaje. Este punto de partida
implicaría no sólo el cuestionamiento de las posiciones estructurales de
autoridad; sino que apostaría también por la inclusión de actividades
emancipadoras. Para ello, en la clase feminista, se tendría que respetar los
ritmos personales, creando espacios donde se valoren tanto las voces como los
silencios, al mismo tiempo que profesoras y alumnas explicitan sus posiciones
para poder trabajar desde una perspectiva interseccional.
En relación a la pedagogía cabe
destacar que si bien todas las docentes se encuentran bajo el paraguas común de
la pedagogía cyberfeminista, las formas de su aplicación no son idénticas. Así,
hemos detectado dos indicadores que nos permiten dar cuenta de los matices
adoptados en este sentido, la formalización del proceso de aprendizaje y los
estilos comunicativos.
-Conocimientos metodológicos y feministas previos
* Las que tienen un nivel
metodológico alto junto con un amplio background feminista
* Las que cuentan con conocimientos
metodológicos parciales pero tienen una Alta experticia feminista teórica y
vital, como en el caso de Inma
* Finalmente, las que tienen
inquietudes feministas pero sin amplia experiencia y con formación metodológica
limitada
Bibliografía
Biglia, Bárbara y Jiménez,
Edurne (2012). Los desafíos de la pedagogía cyberfeminista: un estudio de caso.
Athenea Digital, 12(3), 71-93
http://psicologiasocial.uab.es/athenea/index.php/atheneaDigital/article/view/
Biglia